Dentro de mi círculo amistoso solo hay dos personas que difieren del metal; yo y… un amigo. Cuando teníamos la banda, o bueno, el intento de banda, nos la pasábamos sacando covers de bandas… que en mi opinión sonaban igual. La mayoría escuchaba “death metal”, me tenían sobresaturada con “deicide”. En algunas ocasiones me complacían y… sacábamos uno que otro intento de cover de alguna canción de calabrese. Era cómico escuchar al vocalista después de limarse la garganta con tantos guturales pasar a cantar “resurrection”

. Era divertido.
Y pues… si miro a mis amigos junto a mí desde una perspectiva de “espectador”, creo que nos veíamos disparejos. Ellos, acuerpados, altos, “rellenitos”, de negro, imponentes y… yo… peke, flaca, con el cabello cardado, y… en si “desapercibida”. Igual con mi amigo, parecía una pandilla de gorilas con una jirafa al lado jaja

, no es por nada pero… meditándolo, los metaleros ocupan una silla mientras que los punks pueden compartirla.
En el rock al parque que se hace acá en Bogotá la mayoría de veces les dejan un día a los metaleros, a las bandas punk escasamente les dan un medio día. Pienso que la escena del metal está siendo más aceptada (por lo menos acá). Cada día vez niñatos de 11 años con su camisetica de “iron maiden” y cuando hablas con ellos te dicen “nena el metal está en mi sangre”

. Pienso que el metal está tomando mucha fuerza, ¡los raperos se están transfigurando en metaleros!.
Creo que los metaleros “old school” siguen estando reservados, manteniendo esa imagen de “toscos”. A veces me divertía molestando a mis amigos, comparándolos con los personajes de una serie animada: “metalocalypse”.
En fin, la mayoría de metaleros ni me van ni me vienen. En cuanto a la música pues… estoy muy aferrada a mis rolas, de vez en cuando soporto una que otra de exodus, metallica, anthrax, kreator… en si solo thrash.